La última cita europea de Cruyff

El primer cruce entre barceloneses y muniqueses en competición europea no llegó hasta 1996. En ese año, el Barcelona recorría la decadente recta final de una de sus épocas más gloriosas: la de Cruyff en el banquillo, cuya plantilla mantenía piezas ya veteranas del dream team junto a fichajes que un par de años antes hubiesen sido inimaginables, aunque también lucían un pujante Luis Figo y un decisivo Óscar García. En el Bayern la coyuntura no era mejor: solo un entrenador de los últimos cinco había conseguido un título en los últimos cinco años: Beckenbauer, campeón en 1994 como técnico interino de la única Bundesliga desde la reunificación. El Káiser volvería a hacerse cargo del equipo a finales de abril 1996, pero a mediados de ese mes tocaba jugar las semifinales contra el Barcelona y Rehhagel aún era el entrenador.

El Barça no había ganado más que una Supercopa desde la Liga de dos años antes pero los últimos días permitían que Cruyff llegara entonado a la cita después de haber recortado la mitad de distancia al Atlético: “si Gil hubiera votado por una Liga de 18 equipos, ahora ya sería campeón. Ahora, en cambio, estamos ahí, a tiro de piedra”, y se permitía celebrar una victoria del Madrid porque le beneficiaba para atrapar al líder, “Soler y Laudrup nos echaran una mano, siempre han sido buenos jugadores, porque de lo contrario no habrían militado en el Barça”. Su actitud mantenía alta la moral ante la idea de afrontar un partido complicado con tantas bajas en defensa; aunque por otro lado, eso ayudó a Supergarcía a contar con tres jugadores de la plantilla para ser anunciados como “comentaristas de excepción”: Sergi, Nadal y Abelardo.

Sin título

Pero Johan era Johan por algo, y proclamó: “si no hay defensas no puedes salir a defender. Por tanto, hay que evitar que ataquen y procurar tener no sotros siempre el balón. Controlar el partido para que ellos no impongan su juego”, las premisas que levantaron su gran obra unos años antes. Para alimentar las reminiscencias, Guardiola mencionó Yesterday cuando le pidieron una canción para una emisora local muniquesa. Otto Rehhagel avisó de lo que se venía encima, “la prioridad es que el Barça no pueda mover el balón con tranquilidad. Si ellos son capaces de llevar el esférico de un lado a otro y nos otros nos dedicamos a correr detrás de él, vamos sufrir”.

La crónica de Mundo Deportivo aseguraba en sus primeras líneas que “la puesta en escena del Barça en el partido fue sencillamente impecable. Justo lo que había propuesto Cruyff en la víspera y con un resultado excelente”. El resultado fue un 2-2 pero el Barça se exhibió y solo cedió cuatro minutos en los que el Bayern marcó dos goles, el primero fue obra de Witeczek, quien había sufrido el gol de Bakero en Kaiserslautern de camino a Wembley’92, y el segundo de Mehmet Scholl, que estaba siendo investigado por una pelea. Para el Barça marcaron al principio Óscar García Junyent, que esa temporada consiguió su mejor cifra goleadora, y Hagi al final, el rumano estaba ante una de sus últimas oportunidades de romperla con un club de primer nivel. Guardiola fue uno de los que más brilló actuando como tercer central con el referente de los líberos en el palco. Pese al empate, la actuación permitió a Cruyff continuar con el tono de su discurso y afirmó que “vamos camino de conseguir la admiración de toda Europa” y “hubo algunos despistes, pero al final pudimos incluso ganar”. Rehhagel le dio la razón parcialmente, “en el primer tiempo hay que admitir que el Barcelona nos dominó y marcó el ritmo del juego” aunque también creyó en la posible victoria, “creo que han realizado un gran partido, pese a que nosotros pudimos ganarle”.

1996-04-02_BAYERN-BARCELONA_04-Optimized.v1366021322

La prensa internacional también se apuntó a la euforia culé. Según France Press, “los que anunciaron el declive del Barça deben rectificar. Los catalanes hicieron más que empatar ante el Bayern. Más que el empate a dos que encarrila la eliminatoria es la forma de jugar que ha impresionado. Cruyff, fiel a sus ideas, no evitó plantear un equipo ofensivo pese a contar con bajas importantes”. El diario polaco Przeglad Sportowy añadía que “El Barcelona disputó contra el Bayern Munich un partido apasionante; en el primer tiempo, el Barcelona dio un concierto de maestría y arte ridiculizando incluso en más de una ocasión al equipo de Múnich que es de los mejores de Euro”. Y el también polaco Trybuna aseguraba que “los alemanes se toparon con un Barça superastuto y de gran calidad”.

En la vuelta jugada en Barcelona, el Bayern terminó remontando la eliminatoria con Witeczek culminando su venganza contra el Barcelona y Bakero; Rehhagel fue destituido y Beckenbauer dirigió victorioso la final de UEFA. Y en Liga no terminó de alcanzar al Atlético, el mismo rival que le había ganado la final de Copa del Rey. Acabada la temporada, la relación Cruyff-Nuñez terminó de romperse con la salida del técnico, quien no volvió a dirigir otro equipo. Aquella noche de abril en Múnich fue el último grito antes de morir del último Barça que imaginó Cruyff.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s