Tres de apellido Mur en Barcelona

Entre todos los apellidos ligados al universo mitológico del Fútbol Club Barcelona hay uno que no necesitó ser estampado en la camiseta o ser sustituido por un número en la época de los dorsales anónimos. Dos hombres que compartían sangre consiguieron darle a su apellido un aura de dinastía que permaneció en el club desde los años treinta hasta finales de la década pasada. Ángel Mur Navarro tiñó de azulgrana su primer apellido a principios de agosto de 1936 al avisar al club de que había visto a anarquistas de la CNTFAI colocando carteles que anunciaban la confiscación del estadio, la alerta dio paso a un proceso que incautaría el club por parte de un Comité de Trabajadores de la entidad afiliados principalmente UGTCACDI (sindicato cercano al socialista), incluyendo entre otros a Mur Navarro, aragonés que había entrado como deportista de la sección de atletismo y responsable del mantenimiento del campo de Les Corts en 1934. Por esos días, además se rumoreaba la desaparición del Presidente Josep Sunyol pero se desconocía su fusilamiento en la Sierra de Guadarrama por las tropas fascistas al ser también diputado de ERC.

Sin título

Nueve meses después de crearse el Comité de Trabajadores, con la Guerra Civil en su segundo año, el club veía con escasas expectativas su capacidad para afrontar los gastos y aceptó una oferta para realizar una gira por Estados Unidos y México que reportó ingresos pero desintegró al equipo ya que varios jugadores se quedaron en tierras mexicanas. A la vuelta en Barcelona el Comité se disolvió y devolvió el poder a la directiva que presidía Josep Sunyol -considerado Presidente ausente- y que ahora encabezaría Francesc Xavier Casals, miembro del Comité y la directiva anterior, y hombre con carrera en la izquierda que fue encarcelado cuando los franquistas llegaron a Barcelona en enero de 1939. Por su parte, Ángel Mur permaneció como masajista del primer equipo, puesto al que accedió por invitación del entrenador O’Conell para la gira por tierras americanas y que no abandonó hasta que dio paso a su hijo Ángel Mur Ferrer en los años setenta.

los dos mur

Mur padre nació en Selgua (Huesca) y fue atleta antes de entrar en el fútbol, sin embargo, su heredero nació en la Ciudad Condal y fue futbolista antes de aprender el oficio familiar que desempeñó tanto en el Barcelona como en la selección española. La época de Ángel Mur Ferrer fue más plácida aunque tuvo algún conflicto, como el Motín del Hesperia que acabó con buena parte de la plantilla fuera del club. En cualquier caso, durante más de treinta años se labró ser uno de los trabajadores más queridos del club, otro prohombre barcelonista como el delegado Carles Naval dijo en una entrevista cuatro años después de la salida de Mur Ferrer que “por encima de todos está Angel Mur. No puedo decir que se haya ido, porque le tenemos en una foto en el vestuario. Si ha habido alguien insustituible, ése ha sido Angel Mur”. Mur II también es responsable de una de las imágenes más reconocibles del fútbol nacional, la apariencia tarzanesca de Migueli: “Al principio yo no llevaba el bigote y fue el gran Ángel Mur el que me dijo que me lo dejara para impresionar. También me dejé barba durante un tiempo. Luego me la afeité, pero el bigote es intocable”. Toda una carrera de la que Angel Mur fue reuniendo recuerdos en forma de pequeño museo en su rincón del Camp Nou que comenzó con un banderín regalado por Sadurní.

En los años ochenta, cuando Mur Ferrer cumplía diez años como masajista del primer equipo llegó al banquillo César Menotti. El argentino solo estuvo dos años pero le dio tiempo a entrenar a Maradona y Schuster y a conocer compatriotas que habían jugado en Europa. “Un día me pasó algo curioso. Dirigía al Barcelona y una persona del club me dice: “Acá vino un jugador argentino que fue mejor que Puskas, un virtuoso impresionante, pero estuvo 2 meses y se fue. Usted seguro ni lo conoce porque no era famoso”. Le dije que yo conocía a casi todos los que se habían ido a Europa, por mi relación con Boyé, Pedernera y Sívori. El insistía en que no podía conocerlo. Cuando me dijo que era Alejandro Mur, no lo podía creer. Después lo agarré un día a Tato: “¡Sos un delincuente, jugaste en Barcelona y nunca me dijiste nada!”” reveló Menotti a El Gráfico. La sorpresa para el Flaco fue tremenda porque, antes de su amistad con Alejandro, creció viéndole jugar en Gigante de Arroyito con Rosario Central, “mis viejos me llevaban a la cancha y me ponía al lado del alambrado para seguir al Tato Mur, mi ídolo. Incluso daba la vuelta en el entretiempo y me cambiaba para verlo de cerca” detalló Menotti a la histórica revista.

A dejar en el olvido el paso fugaz de Mur por el Barcelona también ayudó que llegara en fechas similares a Eulogio Martínez, quien sí se quedó durante años con éxito en club blaugrana. El 30 de marzo de 1956 aparecía en la portada de Mundo Deportivo el titular “Mur, nuevo jugador del Barcelona” y le seguían declaraciones de Samitier confirmando la llegada del jugador desde Santiago de Chile y la españolidad del nuevo fichaje en una época en la que no se permitía fichar extranjeros, el periodista le preguntó si era de padres españoles y Sami respondió que Alejandro era “tan español como tú y como yo, para ser más preciso, nacido en Barcelona”. También preguntaron por Mur a Villaverde, uruguayo que le conocía de su época en Colombia, quien respondía que era “un estupendo masajista, un buen compañero y una gran persona” pensando que se referían a Ángel Mur Navarro, luego describía al nuevo fichaje como “un excelente jugador, delantero centro o interior, alto y muy espigado, técnicamente inteligente, rápido y buen dominador del juego, con clase” y a si podía adaptarse respondía que “sinceramente creo que sí. Es un buen jugador, tiene clase y, lógicamente, ha de acoplarse en cualquier equipo”.

murEn Barcelona, el tercer Mur se llegó a enfundar dos veces la azulgrana. El primero fue en un Mónaco más pendiente de los fastos de la boda entre Rainiero y Grace Kelly, el Barcelona empató a cero contra Portuguesa de Rio y el cronista de Mundo Deportivo, el director José Luis Lasplazas, escribió sobre Mur que “ha demostrado ser un excelente jugador, pero faltado de entrenamiento y fondo”. El argentino siguió viajando con el equipo pese a no poder jugar en desplazamientos ligueros o de Copa de Ferias, competición que el Barcelona conquistó ese año, pero no volvió a jugar hasta finales de mes en el empate a 3 en Sabadell, donde su actuación mejoró. En esta ocasión fue el redactor José María Miedes quien dejó sus impresiones, “vimos a Mur ocupar el eje de la vanguardia azulgrana. Francamente nos gustó el juego del sudamericano. Tiene planta, está bien proporcionado, juega con inteligencia la cabeza, en todos los sentidos de la palabra, y se mete con decisión en el área. Sabe distribuir el balón al hombre mejor situado y no peca de individualismos, tan perniciosos para el juego de conjunto. Además logró un tanto de maestro levantando el cuero con suma inteligencia para hacer llegar la bola a la red de Velasco con suavidad.  Fue uno de esos goles que acreditan a cualquier jugador. Si Mur acierta a jugar de la misma forma que lo hizo en Sabadell en los próximos partidos oficiales, puede decirse que el Barcelona ha encontrado un delantero de verdad, de los que no se arrugan y luchan hasta el final”.

Casi un mes después de llegar, el jugador concedió una entrevista a Mundo Deportivo en la que aseguraba que “esta semana espero estar en forma para poder jugar” aunque añadía que “la forma no se alcanza sino jugando partidos” y hablaba de la importancia del fútbol para él y de su confianza en triunfar en la Ciudad Condal, “no me haría digno de mí mismo si no triunfara en el Barcelona”. En los días posteriores las informaciones del diario presentaban como muy probable la titularidad de Mur en Alicante en octavos de la Copa del Generalísimo pero finalmente se quedó fuera en la última prueba previa, situación parecida se dio antes de jugar la vuelta. El 18 de mayo, en un entrenamiento previo a la ida de cuartos de Copa del Generalísimo, Alejandro Mur ya no era protagonista sino espectador y declaraba a Mundo Deportivo que “Esperaré el partido del próximo domingo antes de regresar a Chile. Quiero ver el Español-Barcelona”. Ya en Sudamérica, el argentino finalizó su carrera como jugador antes de emprender una trayectoria en los banquillos.

No sabemos qué hubiera supuesto para el fútbol español que Alejandro Mur hubiese cumplido las expectativas levantadas en torno a su fichaje en los años en los que se gestaba la histórica Copa de Europa y que el Real Madrid monopolizó en las primeras ediciones gracias a otro argentino, Alfredo Di Stefano. La dimensión de leyenda de los Ángel Mur estará fuera de toda duda para siempre.

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